Lunes, 24 de enero de 2011
¿A que sabe la felicidad?
La felicidad sabe a lo que somos, no a
lo que pretendemos ser.
La felicidad sabe a lo que quieres
ser, no a lo que muchos quieren que seas.
La felicidad tiene el sabor que tú
quieras darle puede saber dulce en un momento agrio o te puede saber agrio en
el momento más dulce.
La felicidad sabe a todo aquello que disfrutas.
La felicidad sabe a todo lo que
aprendiste.
La felicidad sabe a la pasión con la
que haces las cosas.
La felicidad sabe a las enseñanzas que
te deja el amor.
La felicidad sabe a los logros y metas
que llegaste a cumplir.
La felicidad para muchos no tiene un
sabor en especial...
Ahora te cuento a que sabe mi
felicidad.
Mi felicidad sabe a ti pero también
sabe a mí.
Mi felicidad sabe a los momentos en
los que compartí con la gente que he querido.
Mi felicidad sabe a aquellos recuerdos
que hacen que una lágrima se asome por las ventanas de mi cuerpo, aquellas
ventanas a las cuales muchos llamamos ojos.
Mi felicidad sabe al calor del abrazo
de mis padres cuando saben que algo no anda bien.
Mi felicidad sabe a las sonrisas que
se me escapan cuando recuerdo aquellas locuras que he podido cometer.
Mi felicidad sabe al recuerdo de aquel
amor que quedó clavado en mi corazón.
Mi felicidad sabe a los momentos que
disfruto con mis amigos.
Mi felicidad sabe a las enseñanzas que
dejaron aquellos que se cruzaron en mi camino y ya no están.
Mi felicidad sabe a los pequeños
detalles que pocos notan pero que para mi tienen un gran valor.
Mi felicidad sabe a los "te
quiero" que he podido decir, pero también sabe a aquellos que he tenido
que callar.
Mi felicidad sabe al amor que siento
por las cosas que hago.
Mi felicidad sabe a filosofía y a
física y aquel que lea esté pedazo sabrá muy bien a que me refiero.
Mi felicidad sabe a la cara de
satisfacción de los míos cuando se dan cuenta que aunque caigo me levanto.
Mi felicidad sabe a aquellas palabras
sabías que me han formado.
Mi felicidad sabe al recuerdo de mi
primer amor.
Mi felicidad sabe al recuerdo de la
primera decepción.
Mi felicidad sabe a aquellas lágrimas
que se escaparon en los momentos de desesperación.
Mi felicidad sabe a aquellos momentos
en los que el orgullo pude dejar.
Mi felicidad sabe a aquellos besos que
un ladrón me robo.
Mi felicidad sabe a aquellos abrazos
que mi mejor amigo me dio.
Mi felicidad sabe a la sonrisa de mi
hermanita.
Mi felicidad sabe a los recuerdos de
mi niñez.
Mi felicidad sabe a la sabiduría de mi
abuelo.
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