13 de marzo de 2012
He me
aquí intentando descifrar mi confusión, una tan concurrida como la soledad
ausente. Perdí de mi memoria la importancia, desterré de mi mente los sueños y
mis fuertes argumentos. Aquí siento mi confusión pesada y sofocante a la
que tengo que darle un buen trato, pues si no lo hago no habrá otra alternativa
que vivir subyugándome por ella.
Y ¿qué
sería de mí si viviera en la eterna indecisión? Cuántas cosas quisiera gritar
más en mi garganta las tengo que ahogar, tormentos sin fin y unas tantas
caricias al viento lanzadas en aguas perdidas en mil desiertos. En este
presente que hoy no es dulce pero tampoco amargo tengo que olvidar los temores
lanzados al viento y llenarme de valentía, para ser sincera esta en realidad no
brota por mis poros, llego a un punto donde debo decidir la filosofía de mi
vida, la definitiva para poder quebrar la confusión que parece indeleble cuando
me miras.
Hoy
tengo que despejar de mis entrañas esta maldita confusión, crear una zona de
dialogo o mejor aún, una reconciliación, decidir de qué lado de la grieta
pongo el pie, ¿tu lado o él mío?, ¿tomo tu mano o la suelto?, podría seguir
siendo juntos o tal vez... No lo puedo ni terminar, la sensibilidad y la pasión
parecieran ser un castigo al ser humano, los poetas escriben al amor, hoy
no sé a qué le escribo quizás hoy mustia, hoy apática hoy definitivamente viva.
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